UNA ANÉCDOTA
Ocurrió en Bs. As., en mayo de 2012. apenas una o dos semanas antes de su fallecimiento, mi encuentro con el padre de "La muerte de Artemio Cruz", CARLOS FUENTES. (volveré a llenar los espacios con todo o casi todo lo que había)
El pasado 1 de Mayo, Carlos Fuentes, escritor mejicano, estuvo en la Feria Internacional del Libro de Bs. As. Fui a escuchar su conferencia magistral que duró sólo 30 minutos, tiempo necesario para decir lo que tenía que decir, sin grandilocuencia, con sencillez y hasta diría con humildad. Luego me acerqué al stand donde firmaba sus libros y tuve la oportunidad de intercambiar palabras con él. Aquí está mi anécdota: le dije de mi fascinación por una de sus novelas "La muerte de Artemio Cruz", le comenté que con las alumnas del profesorado habíamos analizado su estructura y otras cosas más. Siempre mirándome fijamente, con una sonrisa en los labios, me escuchó y finalmente con un alto grado de amabilidad me dijo: "Es un gran honor para mí. Si pudiera escribiría esa novela nuevamente para usted".
Para mí fue un enorme placer, es un grande, de pie durante mucho tiempo, sonriendo, ofreciendo su mano, saludando con besos a todo aquél que quería acercarse a él. Aplaudo la grandeza y sencillez del escritor.
El pasado 1 de Mayo, Carlos Fuentes, escritor mejicano, estuvo en la Feria Internacional del Libro de Bs. As. Fui a escuchar su conferencia magistral que duró sólo 30 minutos, tiempo necesario para decir lo que tenía que decir, sin grandilocuencia, con sencillez y hasta diría con humildad. Luego me acerqué al stand donde firmaba sus libros y tuve la oportunidad de intercambiar palabras con él. Aquí está mi anécdota: le dije de mi fascinación por una de sus novelas "La muerte de Artemio Cruz", le comenté que con las alumnas del profesorado habíamos analizado su estructura y otras cosas más. Siempre mirándome fijamente, con una sonrisa en los labios, me escuchó y finalmente con un alto grado de amabilidad me dijo: "Es un gran honor para mí. Si pudiera escribiría esa novela nuevamente para usted".
Para mí fue un enorme placer, es un grande, de pie durante mucho tiempo, sonriendo, ofreciendo su mano, saludando con besos a todo aquél que quería acercarse a él. Aplaudo la grandeza y sencillez del escritor.
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